Gran Hotel

El arte de vestir a los personajes de ‘Gran Hotel’


Disfruta como una niña con su trabajo; pensando, elaborando prendas nuevas y sofisticadas con las que vestir a sus personajes. Estar rodeada de corsés, enaguas, sombrillas, puntillas, encajes es el día a día de Helena Sanchís, encargada de idear el vestuario de la serie de Antena3 Gran Hotel, un trabajo con el que cada día viaja a principios del siglo XX, una época naive y mágica, en la que, después de varios años de duro trabajo, parece estar muy cómoda.

Esta semana, los espectadores de Gran Hotel verán el último episodio de la segunda temporada de esta exitosa producción. Sin embargo el equipo de Helena ya se ha puesto manos a la obra en su sede de Villaviciosa de Odón para confeccionar el indumentaria de los nuevos capítulos.

“Nuestro principal referente siempre ha sido, tanto en tonos, colores y texturas, la obra de Sorolla. Tratábamos de hacer un 1900 un poco ligero, respetando la época y siendo fieles a las tendencias, pero lavándole la cara y quitando todo los elementos que pudieran recargar los diseños”, explica Helena para Vanitatis.

Para confeccionar el vestuario de los actores de Gran Hotel, el trabajo de documentación ha sido primordial. Además de recurrir a cuadros y libros de la época, el equipo se ha impregnado de la esencia de principios del siglo XX gracias a elementos tan variados como pueden ser casas contemporáneas, trajes expuestos en museos ingleses o viejas fotografías. “Nos hemos documentado mucho para conseguir lo que creíamos adecuado. Hemos utilizado sobre todo referentes de la alta sociedad española inglesa y francesa de aquellos años, intentando quitarle el lado rancio de algunas tendencias que había en nuestro país, más de zarzuela y con menos clase”, comenta la diseñadora.

Asimismo, Gran Hotel ha contado con la ayuda de Juan Luna, conservador jefe del Museo del Prado como asesor histórico para los detalles relacionados con el mundo del protocolo y las costumbres de la época. “Hay diferentes clases sociales en la serie: aristócratas, burgueses y doncellas. Nos documentamos de aquí y de allá. Para el mundo de los camareros era fácil, porque había que respetar los fracs. Era algo inamovible”.

En el taller de Helena, uno puede encontrar piezas únicas que mezclan materiales actuales con encajes, cuellos o puños antiguos, encontrados en sitios dispares: desde el Rastro de Madrid hasta Cornejo, pasando por pequeñas tiendas que iban a cerrar y donde descubrían pequeños tesoros que les han permitido ser fieles a la moda de estos años.

Mientras que los vestidos han podido combinar piezas nuevas y contemporáneas, los zapatos ha tenido que ser encargados a una fábrica en Valencia, ya que en aquellos años, los pies de la gente eran más pequeños y hubieran resultado demasiado incómodos para los actores.

© 2012 MB

El trabajo de caracterización

Carlos Sedes, director de la serie tuvo claro desde el principio cómo quería llevar a cabo la caracterización de los personajes. “Cuando tenemos que vestir al actor, Carlos nos habla del carácter del personaje. Amaia, por ejemplo, tiene un físico maravilloso; es perfecta para lo que querían. Es muy dulce y pura. La vestimos siempre muy clara, con linos, algodones, prendas vaporosas, pero sin ser recargadas, con pocos encajes y lazos. Todo muy simple. Pero nunca olvidamos que es una mujer coqueta de la época”, explica la responsable.

Cuando Helena habla del vestuario ideado para la actriz que interpreta a Alicia Alarcón, la protagonista, recuerda con cariño un vestido muy especial con el que la joven conoció por primera vez a Julio Olmedo, interpretado por Yon González: “Quizás el más especial fue el primer traje de fiesta que hicimos para ella. Era un diseño con gasas y sedas que trajimos de Londres. Lo hicimos con encajes antiguos que se deshacían cuando intentábamos coserlos al cuello. Además era la primera vez que no la sacábamos del blanco y utilizaba algo de color”.

La labor de esta mujer, que empezó en el mundo del teatro, es de 24 horas, un tiempo en el que está constantemente pensando nuevas ideas para vestir a los chicos de Gran Hotel. “He llegado a soñar con ellos. Es mucho tiempo de trabajo. El ritmo de la televisión es muy duro. Es una escuela buenísima. No se para un momento y no dejas de aprender cosas. Es lo bonito de esto. He crecido mucho. La gente del cine infravalora a veces la televisión, pero ahora cada vez hay más series con mayor rigor. Estamos todos muy orgullosos. Siempre se puede hacer mejor, pero es una cosa muy digna”, termina Helena.

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