Gran Hotel

Concha Velasco: “Me reconcilié con Galiardo”


Concha Velasco siempre llevará a su compañero Juan Luis Galiardo en el corazón, y no solo porque arreglaran sus diferencias antes de su muerte, tal y como contaba en una entrevista para Teleprograma. En su último trabajo, el actor interpretó a Ernesto, el maître de ‘Gran Hotel’. Él será quien descubra el lado más sensible de la implacable doña Ángela.

– ¿Se ablandará la gobernanta?

– Sí, sí… Se humaniza y hasta empieza a caer bien. Tanto que me vi obligada a hablar con los productores porque no sabía si me estaba pasando de buena.

– Y todo gracias al amor…

– Ernesto coquetea con ella en las cocinas, la mete mano, la quiere enseñar a bailar… para mí ha sido una trama realmente bonita.

– ¿Qué tal fue con Juan Luis?

– Fenomenal. De hecho, nos reconciliamos. Él era muy amigo de Paco Marsó, mi exmarido, y nunca tuvimos una buena relación. Antes de fallecer, me pidió que le llamara y lo aclaramos todo.

– Ha sido una temporada muy intensa entonces…

– No te imaginas. Juan Luis se marchó muy rápido y fue un shock para todos, Yon cogió la varicela… Menos mal que el reparto me ha ayudado. Y eso que algunos han tenido que venir a las seis de la mañana para grabar conmigo. Yo cobro por sesión y, como soy muy cara, solo grabo un día a la semana.

– ¿Alguna anécdota?

– El año pasado lo pasé fatal porque, con estos trajes que nos ponen, no podía ni hacer pis. Un día se me acercó Adriana Ozores y me preguntó: ‘¿Qué te pasa, Concha, que te estás poniendo verde?’ Le dije que llevaba desde por la mañana sin ir al baño y me aconsejó grabar sin bragas. Desde entonces, todo ha ido mucho mejor [risas].

– ¿Piensas ya en la jubilación?

– No, mi economía no me permite dejar de trabajar. Eso sí, quiero tomármelo con más calma. Como dijo Jesús Hermida, es mucho mejor que nos echen de menos a que nos echen de más. Además, me gustaría dedicarle más tiempo a mi nieto.

– ¿Le mimas mucho?

– ¡Demasiado, me parece a mí! Hace poco recibí una nota de sus profesores del Liceo Francés pidiéndome que no le regalara tantas cosas porque provocaba la envidia de sus compañeros.