Gran Hotel

Análisis del capítulo 2×07 de ‘Gran Hotel’: Armas, desconfianza y el robo de un bebé


Gonzalo, el primo de Alicia sigue en el hotel y Alicia sigue sin fiarse de sus intenciones pese a que éste le repite una y otra vez que no tuvo nada que ver con la muerte de Don Carlos así que Alicia decide investigar a su primo.

Diego se ha llevado a Juanito, pero nadie sabe dónde está el pequeño. Belén, hundida tratará de recuperarlo por todos los medios posibles.

La hija de Adriana llega al hotel, pues por lo visto su padre la ha echado de casa como venganza. Adriana y Javier la acogerán en el hotel con ellos, aunque para Javier no será fácil.

    

El primo mentiroso

Alicia sigue sin fiarse de Gonzalo, y más después de descubrir que Gonzalo intentó robar el titulo de propiedad de las minas en el que queda claro que Don Carlos fue el culpable y que incriminaron al padre de Gonzalo injustamente.

   

Alicia sospecha que Gonzalo tuvo algo que ver en la muerte de su padre y decide hablar directamente con él, pero éste lo niega y confiesa que lo amenazó pero no le hizo nada, pues cuando se enteró que D.Carlos había muerto, él ya estaba muy lejos del hotel.

Alicia duda si darle a Ayala el titulo de propiedad o no, pues quiere confiar en su primo y cree que es inocente, pero ya le ha mentido antes, y no se fía de él. Para salir de dudas y comprobar si Gonzalo se quedó en el pueblo o se marchó antes de que muriese D. Carlos, Alicia va la pensión de Paquita, donde Alicia descubre que su primo se alojó con un nombre falso (Ramiro).

Oso, que en ese momento está alojado en la pensión de Paquita se entera de que Alicia ha estado en la pensión y sale a su búsqueda para intentar matarla, pero Ayala ya había avisado a Julio de que esto podría pasar, pues Oso estaba matando a todo el que pueda testificar contra él y hacer que lo metan en la cárcel. Julio corre a buscar a Alicia mientras Oso la persigue por las calles. Garrido, que la estaba siguiendo por petición de Diego, intercepta a Oso y evita que éste coja a Alicia.

Cuando Alicia le dice a Gonzalo que ha descubierto que le mintió, le vuelve a preguntar qué le hizo a D. Carlos, y Gonzalo le cuenta que fingió que se quedaba en el pueblo para vengarse de D. Carlos, consiguió un arma y cuando iba a matarlo, le comunicaron que D. Carlos había muerto. Entonces huyó, pero antes de salir del pueblo se deshizo de la pistola dejándola en el hostal de Paquita bajo un colchón.

   

Alicia decide ir sola al pueblo para comprobar si su primo dejó la pistola en el hotel tal y como Gonzalo le contó. Oso, que sigue tratando de matarla la persigue hasta el hostal y, cuando está a punto de hacerle daño, llega Julio y pelea con Oso para que no le haga nada a Alicia. Ésta le dispara con el arma de su primo y lo mata.

Con la emoción del momento Julio y Alicia no pueden evitarlo y acaban besándose justo en el momento en el que Garrido llega a la habitación.

La hija de la novia

Adriana sigue en el Gran Hotel pese a que Dña Teresa le dijese que se tenía que ir en capítulos anteriores. Recibe un mensaje de su hija en el cual le dice que su padre la ha echado de casa por venganza y no tiene dónde ir. Javier acepta que vaya con ellos al Gran Hotel pero Dña Teresa sigue sin fiarse ni de Adriana ni del propio Javier, pues piensa que él se encaprichará de otra y que no debería estar con esa mujer que podría ser su madre. Cuando la hija llega, Javier descubre que no es la “niña” de la que Adriana le había hablado, es una apuesta joven que pondrá en tensión a Javier en más de una ocasión.

   

Elena intenta seducir a Javier en reiteradas ocasiones, pero éste resiste porque de verdad quiere a Adriana y acaba encerrando a Elena en una habitación para que le deje en paz. Pero Elena, que no se da por vencida, le manda una nota haciéndose pasar por su madre en la que insta a Javier a reunirse con ella en la habitación, éste cae en la trampa y cuando llega a la habitación se encuentra con Elena, que finge que Javier la está forzando.

Cuando Adriana llega, piensa que Javier estaba forzando a su hija a hacer algo que ella no quería y decide, entre lágrimas, irse del hotel.

El cambiazo del bebé

Diego se ha cansado de que Belén le intente hacer chantaje y se ha llevado a su hijo del hotel. Belén le recrimina que se lo haya llevado y quiere que le diga dónde está.

Doña Ángela va a ver al niño y descubre que no está, por lo que pide a Belén que le cuente la verdad. Esta le dice que su padre se lo ha llevado, pero se niega a decirle quién es el padre. Doña Ángela  manda a Belén al pueblo a hablar con una mujer que se encarga de dar los niños a familias que los quieren.

Belén se va al pueblo a hablar con la señora que reparte los niños y, tras amenazar a la señora, consigue recuperar a Juanito, pero en el camino de vuelta se pierde mientras comienza a llover, por lo que Juanito coge demasiado frío y al llegar al hotel no consiguen que entre en calor.

   

Preocupados llaman al médico y les dice que está muy enfermo, que depende de cómo pase la noche se podrá recuperar o no. Doña Ángela propone que lo bauticen para que, en el peor de los casos, pueda entrar en el cielo y aprovechando que el sacerdote está en el bautizo del hijo de los marqueses, lo bautizan.

En mitad de la noche, Juanito muere y Belén, en un ataque de locura, decide cambiar su hijo por el de Sofía y Alfredo. Mientras tanto, Sofía se despierta en su habitación y se da cuenta de que su hijo no respira y tampoco se mueve.